Agencia · Ficha
Cómo vender fotos
en Getty Images
La más exigente de las grandes, y la única donde una sola licencia puede pagarte más que un mes entero de microstock. Entrar cuesta.
Getty Images es una de las veteranas del sector y juega en otra liga: sus clientes son medios de comunicación, editoriales y grandes marcas, que pagan por licencia y no por suscripción. Getty es también la dueña de iStock, su plataforma de microstock, y las dos comparten sistema de colaboradores.
Cómo se entra
Aquí no te das de alta sin más: hay que solicitarlo. El proceso se hace desde la aplicación Contributor by Getty Images, disponible para móvil, y consiste en enviar entre 3 y 6 imágenes de muestra para que las evalúen. Si las aprueban, te abren la cuenta.
Cuánto se cobra
Depende del acuerdo que firmes. Las tarifas van del 15 % al 45 %: los colaboradores no exclusivos parten del 15 % en fotografía y del 20 % en ilustración y vídeo, y los exclusivos se mueven entre el 25 % y el 45 %.
La exclusividad en Getty significa comprometer tu obra libre de derechos solo a iStock. Cobras más por venta, pero no puedes subir esas mismas fotos a Adobe Stock ni a Shutterstock. Para quien empieza, casi nunca compensa.
Requisitos técnicos
| Formato | JPEG, con la máxima calidad de compresión |
|---|---|
| Resolución | Manda el original de tu cámara, sin reescalar ni interpolar |
| Peso máximo | 50 MB por archivo |
| Metadatos | Admiten IPTC y extraen título, descripción, fecha, autor, ciudad, país y palabras clave |
Qué rechazan, y aquí van en serio
- Personas reconocibles sin autorización firmada. Getty es especialmente estricta con esto.
- Marcas comerciales y logotipos.
- Edificios protegidos. Hay arquitectura moderna cuya imagen necesita permiso para uso comercial, y mucha gente lo descubre aquí.
- Bordes, marcos y marcas de agua.
Solicitar el alta en Getty Images
Merece la pena o no
No es la agencia con la que empezar. Es la agencia a la que llegar cuando ya tengas un archivo sólido y sepas qué tipo de foto tuya se vende. Si haces fotografía editorial o de viajes con gente real, sí merece el intento.