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Guía · Formación

Dónde estudiar fotografía en España

Aquí no se dice cuál es la mejor escuela. Se dice qué tipos de formación hay, lo que cuesta cada uno y para qué sirve, que es lo que hace falta para elegir con la cabeza.

Lo primero: a lo mejor no necesitas estudiar

Conviene decirlo antes que nada, aunque suene raro en una página que luego enumera escuelas. Para vender en bancos de imágenes no hace falta ninguna titulación, y para la fotografía de producto, de boda o de prensa lo que te contrata es el portfolio, no el diploma.

Estudiar sirve para otras tres cosas, y son buenas: ir más rápido que a base de tutoriales sueltos, tener a alguien que mire tu trabajo y te diga lo que falla, y dejar de estar solo. Lo que no hace es conseguirte clientes.

Hay un caso en que el título sí pesa de verdad y es el de la enseñanza: para dar clase, para oposiciones y para seguir estudiando después. Si ese es tu camino, el primero de los cuatro es el tuyo y los otros tres no lo sustituyen.

Los cuatro caminos

1. El ciclo superior público, el único con título oficial

Se llama Técnico Superior en Artes Plásticas y Diseño en Fotografía y se cursa en las Escuelas de Arte, que son públicas. Son unas 2.000 horas repartidas en dos cursos, con matrícula pública, y da acceso directo a grados universitarios.

Se entra de dos maneras: directamente, si tienes Bachillerato de Artes o una titulación afín, o mediante una prueba de acceso con parte general y parte específica. De la parte general quedan exentos quienes han superado la prueba de acceso a la universidad para mayores de 25 años, y de la específica, quienes acrediten al menos un año de experiencia laboral relacionada.

Es el camino que menos se conoce y el que más cuesta de encontrar, porque cada comunidad lo organiza a su manera. La preinscripción suele abrirse en mayo, así que no sirve de nada acordarse en septiembre.

2. La escuela privada con edición

Cursos y másteres que empiezan y terminan en una fecha, con un grupo que avanza junto. La horquilla es amplísima: hay talleres sueltos desde unos 90 euros y cursos anuales que llegan a los 2.775 euros, normalmente con una reserva de plaza fuerte al principio y el resto en mensualidades.

A quién le sirve: a quien quiere dedicación, equipo que no se puede comprar y gente alrededor. La pega es doble. Es caro, y la calidad varía mucho dentro de una misma escuela según quién dé cada asignatura, así que la pregunta útil no es «¿qué tal es esta escuela?» sino «¿quién imparte este curso en concreto?».

3. El centro público de arte

Talleres sueltos, con un autor concreto, en centros como el Centro Nacional de Fotografía de Soria, el Centro Andaluz de la Fotografía en Almería, el Centro de Fotografía Isla de Tenerife, La Térmica en Málaga, Tabakalera en San Sebastián o Conde Duque en Madrid.

Son los mejor aprovechados de los cuatro: gratuitos o muy baratos, con fecha concreta y con profesorado de primera. La pega es que las plazas son pocas, se llenan en días y se anuncian con dos o tres semanas de antelación, así que hay que estar atento. Y no son formación continuada: te enseñan una cosa concreta y se acaban.

4. La asociación fotográfica local

El camino barato y el más subestimado. Las agrupaciones fotográficas dan cursos anuales por algo así como 25 a 50 euros al mes, y normalmente no hace falta ser socio para apuntarse: serlo solo abarata la cuota.

Lo que de verdad te llevas de aquí no es el temario, es la constancia y la gente con quien salir a fotografiar. La pega es que el nivel depende mucho de quién lleve el grupo. Y que los cursos buenos se llenan en septiembre y luego solo queda lista de espera.

Comprueba que la escuela sigue existiendo

Parece una tontería y no lo es. EFTI, el Centro Internacional de Fotografía y Cine, que fue durante treinta y siete años la escuela de referencia de Madrid, cerró en mayo de 2024 y entró en concurso de acreedores. Hubo más de doscientos afectados: alumnos que habían pagado la matrícula de un máster que no llegó a darse, y profesores a los que se debían meses.

El sector formativo de la fotografía es pequeño y frágil. Antes de transferir una reserva de plaza de varios cientos de euros, dedica cinco minutos a buscar el nombre de la escuela con la palabra «cierre» al lado, y mira si su web está al día. Es la comprobación más barata que vas a hacer.

Qué mirar antes de pagar

Esto está contado aparte y con detalle —quién da el curso, cuánta gente hay por clase y el resto de preguntas que conviene hacer— en la página de cursos de nuestra agenda. Ahí está también lo que haya con la matrícula abierta ahora mismo.

El online merece capítulo aparte

Porque es donde se concentra casi todo lo dudoso. Un curso online honesto tiene tres cosas que un vídeo pregrabado vendido como curso no tiene: un profesor con nombre y obra que se puede buscar, corrección real de tu trabajo, y un plazo con plazas limitadas. Si lo puedes comprar cualquier día del año y empezar cuando quieras, no es un curso, es un producto.

Y si no quieres pagar nada

Se puede. Los talleres de los centros públicos de arte son gratuitos o casi; muchos festivales de fotografía programan actividades abiertas sin coste; y las asociaciones suelen tener salidas y sesiones de visionado a las que se puede ir antes de decidir nada.

Todo eso tiene un problema común: hay que enterarse a tiempo. Por eso existe la agenda.

Ver los cursos con la matrícula abierta